Fanatismo con final feliz o la inmortalidad de las emociones

Una vez me dijo alguien que el fanatismo descubre la falta de personalidad del individuo. Fue hace muchos años, yo tenía alrededor de 18 y llegaba eufórica a un bar después de un concierto de mi artista favorito, vestida con una camiseta de una gira anterior y un pañuelo en la muñeca con el nombre del último disco (sí, soy de la época de los vinilos y los casetes). Total, que pensé que no tenía razón y que se trataba de una afirmación gratuita que pretendía, únicamente, tocarme las castañuelas. Pero esa idea, en el fondo, siempre me acompañó. Porque, a medida que fui creciendo, fui entendiendo el sentido de su discurso y, aunque sigo pensando que el radical era él por generalizar, le encuentro sentido cuando se trata de un nivel muy desmedido.

Fanáticos hay en todas partes, unos más y otro menos; unos del fútbol, otros del ballet, del cine, la lectura, la religión, la filosofía… pero “haberlos, hailos”. Por regla general, el término ha adquirido cierta connotación negativa. Todos conocemos ejemplos de las horribles consecuencias de la radicalidad en la religión, la política, el fútbol… Pero, no siempre los extremismos acaban mal.

Esa es la idea en la que se basa la campaña ‘Hinchas inmortales’ (‘Inmortal fans’) que la agencia Ogivly Brazil realizó para el Sport Club do Recife. Una campaña emotiva con un objetivo extremanadamente solidario y generoso. Aquí la tenéis:

La primera tarjeta de donante de órganos de un equipo de fútbol… una idea que pretendía motivar a los seguidores del equipo potenciando sus apasionados sentimientos y convirtiéndolos, gracias a la acción altruista, en inmortales. Una nueva razón para considerar la donación de órganos.

En ocasiones, solo necesitamos que alguien nos abra los ojos y canalice esos fervorosos sentimientos que surgen desde lo más profundo de nuestro corazón.  La fuerte sensación de identificación con determinados grupos también puede crear vínculos potentes capaces de derivar en sentimientos preciosos, como la solidaridad. La campaña estuvo protagonizada por pacientes reales, personas que esperan órganos para ser transplantados, en muchas ocasiones para seguir viviendo.

Los sorprendentes resultados de la campaña los podéis encontrar en el siguiente video. Os adelanto que se consiguieron más donantes de los que caben en el estadio del Sport Club Recife. ¿Bonito, verdad?

La campaña, que ayudó a superar la fuerte barrera que. en mucho casos, supone conseguir la autorización de las familias, ha sido galardonada con el Gran Premio en la categoría ‘Campañas Integradas e Innovación’ del festival Sol 2013. Un sol de platino que está más que merecido y que resulta ser una muestra más de la importancia de las emociones en publicidad. El marketing emocional mueve a las personas y es capaz de conseguir resultados mucho más relevantes que un porcentaje de ventas y, además, más duraderos, casi inmortales.

Sport Club Recife - Donación órganos

¿Qué os ha parecido la campaña? ¿Os ha gustado?

Post dedicado a todas las personas que esperan un órgano o lo esperarán y, por supuesto, a sus familias y amigos.

7 comentarios en “Fanatismo con final feliz o la inmortalidad de las emociones

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