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Nunca me lo había planteado. No se me había ocurrido pensar cómo sería mi vida sin ellas pero, ahora que Ikea me ha abierto los ojos, pienso valorarlas más. No es que no me percatara de su importancia en mi vida pero ahora soy consciente de lo imprescindibles que son. Y es que, ya se sabe, uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde (aunque sea ‘supuestamente’).

Uno de los recursos más utilizados en publicidad trata de mostrarnos las desventajas de no poseer un producto, es decir, las consecuencias de no formar parte del target de la marca, hablando en plata: lo que te pierdes si no usas el producto en cuestión.

Ikea lo emplea en este vídeo, en el que, además, trata de llamar nuestra atención, omitiendo la identidad del producto protagonista durante casi los 2 minutos que dura. La exageración le proporciona un toque de humor a la campaña, que gracias a la combinación creativa de los recursos utilizados, consigue sorprendernos, arrancarnos una sonrisa y favorecer el recuerdo de la marca.


Los detalles no tienen desperdicio. Desde el sillón de cactus a la vestimenta de los miembros de la familia, tanto exterior como interior, pasando por las cortinas, lámparas, decoración de las paredes, ropa de cama o el alambre, que sustituye al hilo de coser.

Como espectadores, nos encontramos delante de la pantalla, disfrutando de una historia que no acabamos de entender pero que, de extraña, nos engancha. Hay que decir que un factor clave para que la paciencia perdure pasa por conocer de antemano la marca que nos habla. Vemos un vídeo de 2 minutos, algo extraño, que firma una marca desconocida y que tiene 23 reproducciones en YouTube y lo más probable es que le demos al stop antes del segundo 20. Pero, si el mismo vídeo es de Ikea, aguardamos… la curiosidad nos supera y, al final, hasta nos gusta.

Porque contarnos las cosas de otra manera tiene su recompensa, Ikea ha conseguido más de 78.000 reproducciones de su vídeo sin telas, en menos de 3 semanas. Otra cosa será ver si las ventas de textiles en Ikea aumentan en la misma proporción.

Terminando, me vienen algunas preguntas a la cabeza: ¿Cuál sería el tejido qué echaríais más de menos si no existiera? o, dicho de otra manera, si únicamente pudiéris adquirir una tejido ¿cuál creéis que os haría la vida menos dura? Yo me inclino por la ropa de cama ¿Y vosotros?

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